
¿Y qué si a veces me olvido de acordarme? Me cuesta encontrar el otro signo de pregunta. Al menos conseguí alfajores Havana. Aunque se los coman las hormigas.
Todos ustedes son mentira. Sé que tengo que cuidar mis palabras ahora que soy pública (mea culpa), pero las palabras no me cuidan a mí, así que porqué cuidarlas a ellas? Alguien me robó los últimos dos años y medio de mi vida y mejor que me los devuelva pronto o le rompo el culo. Si, me escucharon bien.
Parece que parto más que comparto. Y en esta nueva encarnación mía, soy prisionera más que nunca, alimentando más que nunca mi altruismo ("todo lo que tengo, lo tengo por pelear").
Hoy pelear=inercia. Mi vida es un gran malentendido.
Luna tiene la posta, viene, me da un beso, ronronea y se va. Después se pelea con la pelota. Luna es lo mejor. Y le huele la boca a croquetas.
Quien quiere Celeste... escuché esa frase tantas veces en mi vida, aunque cuanto más lo pienso, suena más y más como ¿Quién quiere Celeste? No sé, quizás el tiempo cambió el tono.
Si sólo tuviera un Jorgito...
Cuesta censurar lo que sale del mate, sobre todo si uno se pasa gran parte de su vida aprendiendo a no hacerlo. No sé porqué parece que no fui yo la que se fué, sino todos los demás.
El tiempo no pasa en esta dimensión paralela. Es decir, pasa, pero no pasa. Es todo como en el teatro, donde uno se mete en esa realidad, y presta atención a la historia y cree, y se angustia por lo que va a pasar. Hasta que se prenden las luces, y te das cuenta que todo eso no existe, que te lo hicieron creer, que te robaron un par de horas. Y toda esa ciudad, ese cuarto, esa calle, son de cartón y telgopor. ¿O era tergopol?
Pero afuera todo está sucio y fuera de lugar, y no hay nadie para bajar el telón cuando querés que termine el acto. Ahora el mundo de cartón y telgopor no parece tan feo.
Extraño las florcitas. Esas florcitas pintadas en el papel, que pasé tanto tiempo contando y mirando, mirando y mirando, tanto tiempo... lindo tiempo. El otro día me compré unas Adidas. Las allstar, esas que tenía en negro y blanco, y azul y blanco. Nada más que ahora las tengo en negro y negro. Y cuando miré para abajo, de golpe me golpeó todo eso que pasó, que pensé, que no pensé, todo ese tiempo que miraba mis Adidas. Las líneas, los cordones, todo eso.
Zapatillas putas. Me cagaron el día.

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